Miércoles, 07 de julio de 2010
José María Rodríguez Sánchez recogiendo el premio de manos del alcalde de La Carolina, Francisco Gallarín.
En estos días primeros del mes de julio, la ciudad de La Carolina (Jaén) conmemoró sus tradicionales Fiestas de la Fundación bajo el mandato del rey Carlos III en el año 1767.
Entre los actos festivos cabe destacar la entrega, en las instalaciones de la piscina municipal Juan de la Rosa, de los premios de la Fundación de La Carolina, en diversas facetas. Concretamente, en la modalidad de "Iniciativa empresarial" el premió recayó en el grupo La Toja que dirige el hostelero y maestre de armas de la Orden Cuchara de Palo, José María Rodríguez Sánchez. Con este galardón, consistente en la entrega de una estatuílla que representa la fachada del histórico Palacio del Intendente Olavide y la iglesia de la Purísima Concepción, se quiso "reconocer públicamente la excelente labor del empresario carolinense en pro del beneficio de la imagen del pueblo de La Carolina", según expresó el alcalde de la capital de las Nuevas Poblaciones, Francisco Gallarín.
Por su parte, José María Rodríguez recordó su larga trayectoria como profesional tras haberse instalado en este municipio hace más de treinta años y dedicó el galardón a su recientemente fallecido padre, José Rodríguez Fernández, el recordado Comendador de la Queimada de la Orden de la Cuchara de Palo.
Miembros de la Corporación Municipal presentes coincidieron en señalar que es un premio totalmente merecido debido a la gran labor de difusión de la imagen de La Carolina que lleva haciendo durante muchas anualidades el grupo La Toja en general y, especialmente, el caballero de la Cuchara de Palo José María Rodríguez.
El pueblo de La Carolina fue fundado por Carlos III en 1767, fruto de la política de repoblación ejecutada por Pablo de Olavide, y hasta donde llegaron numerosos colonos alemanes, suizos y franceses. Para rememorar su fundación, se celebran estas fiestas que se desarrollan en torno al día cinco de julio, fecha de la promulgación del Fuero de Población que dio lugar al nacimiento de esta ciudad.
Texto y foto de Silverio Fernández.
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Sábado, 03 de julio de 2010
Decía Pablo Picasso que “cuando se es joven se es joven para toda la vida”, poniendo de manifiesto con ello que el reloj que marca la edad biológica de nuestro cuerpo no siempre está sincronizado con el que señala la vitalidad de nuestro ánimo. Se ha dicho, y es cierto, que existen personas que llegan a cumplir los noventa años y siguen manteniendo intacta una pasión por vivir propia de la juventud, pasión de la que tanto nos ha hablado Federico Fellini en sus películas. Con los años cada cual experimenta en sí mismo la diáspora de los sentidos. La memoria se desgrana y el recuerdo de los sabores, sobre todo, inicia un viaje casi iniciático, como una odisea sensual e inevitable, desde el paladar hasta la tierra prometida del estómago. Es entonces cuando asumimos que el paso del tiempo en nuestras vidas no es una cuenta atrás en un cronómetro mortífero, y que el transcurrir de los años tiene mucho de racimo de uvas, de cestillo de cerezas o de orza de aceitunas aliñadas que vamos consumiendo sin importarnos el principio ni el final, atendiendo sólo a la pasión de saborearlas. ¡Qué próximo está sabor de saber! ¡Tan sólo a un tiro de vocal en la misma constelación de sensaciones!
Morirse, tenemos que asumirlo, es una cosa más de las muchas que te pasan cuando vives, pero con la salvedad –insalvable-- de que después que te has muerto ya no suelen pasarte muchas cosas más, al menos en este paraíso perdido de la vida terrenal que los mas agoreros y pusilánimes llaman valle de lágrimas.
En estos días se nos ha muerto en el regazo de todos nuestros proyectos José Rodríguez Fernández, a punto de cumplir noventa y un años, que ha sido durante la última década el Comendador decano de la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo, y quien tenía la encomienda de oficiar la “queimada” con la que cada año recordamos a los amigos ausentes, en el colofón de la cena en honor de San Antón y de los galardonados con los Premios Nacionales “Cuchara de Palo”. Como buen orensano, José Rodríguez, a quien todos dimos el venerable título de “nuestro abuelo” y el nos concedió el privilegio de adoptarnos como sus nietos, hacía gala de una extraordinaria “retranca gallega”, esa peculiar manera de afrontar con fino humor las vicisitudes que nos plantea la vida. Sabiéndose el responsable de oficiar la “queimada” cada año, ya octogenario se desplazaba en su vehículo hasta Galicia desde La Carolina y allí adquiría el mejor de los orujos gallegos para con él recordar a nuestros amigos ausentes. Aquel acto oficiado por él tenía mucho de liturgia sincera, porque José Rodríguez, ilustre abuelo de la Orden de la Cuchara de Palo, era tan autentico como la tierra, tan claro como el agua, tan transparente como el aire y tan entrañablemente indomable como el fuego que él hacía brotar del orujo.
José Rodríguez, el “abuelo de la Toja” como cariñosamente era conocido, fue colono de la séptima generación de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena desde que al comienzo de la década de los pasados años setenta se vino con su esposa Fina desde su pueblo natal de Melón, en Orense, a La Carolina, buscando otros horizontes más propicios en los que ganarse la vida, y habiéndole dado durante casi cuatro décadas vida a unos nuevos horizontes, hoy hechos realidad en una notable saga de carolinenses, personalizados en su hijo José María, forjador del grupo de empresas La Toja y Maestre Vicepresidente de la Orden de la Cuchara de Palo, sus nietas Cristina, Pilar, Mari Carmen y Carolina, su nieto José María, y sus varios bisnietos… y por qué no, en todos aquellos que compartimos con él el pan y el vino como hermanos en innumerables viajes y muchas comidas de la Orden.
Desde aquí imploro el párrafo final del conjuro de la Queimada con el que él abogaba por la amistad: “Forzas do ar, terra, mar e lume, a vós fago esta chamada: si e verdade que tendes máis poder que a humana xente, aquí e agora, facede que os espíritos dos amigos que están fóra, participen con nós desta Queimada.” Sin lugar a dudas sin ti, nuestro apreciado “abuelo”, las “queimadas” de la Cuchara de Palo no serán lo mismo, pero seguiremos adivinando la tierra de tu autenticidad en el barro donde hacías arder el aguardiente gallego, seguiremos presintiendo el aire de tu sonrisa de gallego socarrón, seguiremos mirando en el agua la claridad sin dobleces de tu personalidad, y en el fuego del orujo adivinaremos que no te has ido del todo, porque cuando se está vivo se está vivo para siempre en el recuerdo y en el ánimo de los que tanto te hemos apreciado y te hemos respetado. Fieles a tu deseo no te enviamos flores el día que volviste a la tierra, pero no ha de faltar el vino el día próximo en que constatemos que no te has ido del todo. Y alguien habrá que como tú diga: ¡Qué carallo, pues que llenen!
José María Suárez Gallego.
Maestre prior de la Orden de la Cuchara de Palo.
Publicado en diario
el domingo 4 de julio de 2010.
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Jueves, 01 de julio de 2010
Se cumple medio mes desde que José Rodríguez Fernández llegó al Reino de los Cielos. Era un hombre con un gran afán de superación, ya que durante toda su vida, aún con los noventa años de edad cumplidos, seguía echando una mano, y grande, a los diferentes negocios que el Grupo La Toja de La Carolina tiene establecidos en diferentes puntos de la provincia e incluso fuera de ella.
Tuve la suerte de conocer a José Rodríguez durante bastantes años de mi vida y, como es lógico, de compartir con él momentos de todo tipo, especialmente buenos. Por eso solamente tengo palabras de agradecimiento y admiración para este emprendedor que, tras haber nacido en el pueblo gallego de Melón, fijó su residencia en la capital de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena tras un breve periodo de tiempo que residió en Madrid, siempre como empresario hostelero. Tampoco se me olvidan los buenos ratos que pasé junto a él en bastantes viajes realizados conjuntamente con el resto de caballeros de la Orden de la Cuchara de Palo de Guarromán, de la que fue comendador decano y uno de los primeros miembros numerarios.
Y es que "el abuelo" como le llamábamos todos los componentes de esta prestigiosa orden gastronómica, se vino en mi coche hasta Guarromán, numerosas veces, para desde allí partir en autobús hacia diferentes destinos organizados por el presidente José María Suárez Gallego, previo acuerdo en asamblea. Especialmente me viene a la memoria un viaje realizado en el año 2006 a Sevilla, concretamente al restaurante Cabo Roche que dirige el gastrónomo Paco Jacquot, donde tuve el honor se ser investido como comendador honorario de la Orden junto al presentador de Canal Sur, Rafael Cremades, y "el abuelo" nos bautizó a los dos colocándonos la célebre esclavina de color rojo de los antiguos conventos primitivos. Precisamente, el pasado doce de junio volvimos a Sevilla y le dedicamos un homenaje póstumo que estuvo a punto de costarnos algunas lagrimillas tanto a mí como a su hijo José María Rodríguez, maestre de armas de la misma Orden. Y recuerdo como este bonachón abuelo disfrutaba del menú y a la vez se sentía feliz ordenando, cariñosamente, a los camareros que me sirvieran varios postres en vez del correspondiente al almuerzo oficial.
Y es que, José Rodríguez Fernández tuvo siempre una mente muy abierta. Por eso estuvo pendiente, durante su último mes de hospital, de las vicisitudes del negocio que ahora regentan su hijo y sus nietas. Esto viene a poner de manifiesto que Rodríguez estuvo en sus cabales hasta el último instante de su vida en que se le rompió el motor por causas totalmente ajenas a cualquier enfermedad. Su pérdida fue sentida por personas de todo tipo y profesiones, como así lo demuestra el multitudinario público que asistió a su sepelio en La Carolina. Desde que "el abuelo" se marchó para siempre, no cabe duda, de que dejó una huella laboral y emprendedora casi imborrable en el recuerdo de muchos carolinenses a los que tuvo como amigos, fuesen clientes o no del negocio familiar. Desde aquí quiero también mandarle mucho ánimo a su esposa Delfina, para que supere lo más prontamente posible este duro trago y poder tenerla entre nosotros muchos años más, porque también es una mujer ejemplar.
Y es que José Rodríguez Fernández fue una persona muy querida por todos los que le rodeaban y un apasionado de amor con su familia. Servicial como nadie, legal y honrado en todos los aspectos de la vida, el "abuelo de La Toja" era una persona entrañable en el municipio carolinense.
Tu amigo Silverio Fernández.
Publicado en diario
el domingo 27 de junio de 2010
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Lunes, 21 de junio de 2010
(Texto y fotos de Silverio Fernández)
Los miembros de la Muy Ilustre y Noble Orden de Caballeros de la Cuchara de Palo, que tiene su sede fundacional en Guarromán, celebraron su octogésimo primer capítulo ordinario en su sede sevillana ubicada en el restaurante Cabo Roche, dirigido por el gastrónomo Paco Jacquot. Son ya ochenta y un trimestres, más de 20 años, que los miembros de esta peculiar y prestigiosa sociedad gastronómica andaluza han visitado los establecimientos más señeros para rendir culto a las bondades de la cocina mediterránea a través de los mejores aceites.
El viaje a Sevilla tuvo como objeto “poner de manifiesto la importante contribución que la calidad de los aceites de Jaén ha hecho, y sigue haciendo, para la exaltación gastronómica de la cocina que se hace en los pueblos de la cuenca del río Guadalquivir", según explicó el presidente y maestre prior de la Orden, el investigador y cronista oficial de Guarromán, José María Suárez Gallego. Por ello, se degustaron platos elaborados con recetas tradicionales como las Ortiguillas de Chipiona, los pescados de Cádiz, croquetas de centolla, ensalada de tomate al estilo turruñuelo y atún rojo, salazones y salmorejos, todo ello cocinado con aceite de oliva picual de Jaén.
Durante este evento, fue investido como nuevo comendador de esta institución el delegado en Jaén del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Andalucía, Ramón Luis Carpena Morales, cuya medalla de la Orden le fue impuesta por el presidente de Gasterea, la Asociación de comentaristas y críticos gastronómicos de Andalucía, Manolo Rincón, mientras que Rafael Cremades, de Canal Sur, le hizo entrega del pergamino acreditativo de tal distinción y, finalmente, el maestre de armas, José María Rodríguez, le dio el espaldarazo ritual con una réplica de la espada del que fuera el último Gran Maestre Templario, Jacques de Molay, realizada en Toledo por el reconocido maestro armero Mariano Zamorano.
También fue investido Mayoral del Aceite el restaurador sevillano Francisco Jacquot, quien recibió de Manolo Rincón la típica esclavina de color verde y el diploma de rigor de manos Rafael Cremades.
Otra nota destacable fue la asistencia al acto y a la comida de un grupo de jóvenes universitarios que se inician, de esta forma, en el conocimiento de la cultura gastronómica que defiende la Orden de La Cuchara de Palo.
La institución gastronómica guarromanense trabaja ya en la concesión de los Premios Nacionales Cuchara de Palo 2010, que patrocinan la Caja de Jaén y la empresa de integración laboral Integrasur, y que se entregarán el próximo mes de enero de 2011 en la Casa de la Cultura de Guaromán, ubicada en la comarca norte de Jaén, coincidiendo con la festividad de su patrón, San Antón.
En el acto se recordó y se brindó por la memoria de los recientemente fallecidos José Rodríguez, que durante más de una década fue el Comendador Decano de la Orden de la Cuchara de Palo (Inmediatamente abajo en la foto con ,la esclavina granate de la Orden) y por el carolinense Alfonso Fernández (Abajo en la foto inferior). Ambos asistieron en el año 2006 al capítulo 66 que tuvo lugar en este mismo sítio, nuestra sede de Sevilla.
José Rodríguez Fernández, Comendador Decano de la Orden.
Alfonso Fernández, padre de Silverio Fernández.
Menú del Capítulo Ordinario número 81, en el Restaurante Cabo Roche, de Sevilla.
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Domingo, 02 de mayo de 2010
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Domingo, 21 de febrero de 2010
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Martes, 08 de diciembre de 2009
Miembros de la Orden de la Cuchara de Palo, con motivo del Capítulo 79 celebrado el sábado 29 de noviembre de 2009, arroparon literalmente a Ana Melendo Cano, viuda del inolvidable Paco el de la Mezquita (Francisco Haro García), ambos fundadores del Restaurante La Mezquita de Guarromán en 1979, y padres del miembro numerario más joven de la Orden, Paco Haro, quien lo dirige en la actualidad.
Los miembros de la Orden de la Cuchara de Palo celebraron el sábado 28 de noviembre de 2009 su capítulo número 79, en cuyo transcurso fueron presentadas las candidaturas que próximamente van a ser valoradas para que puedan ser fallados los Premios Nacionales Cuchara de Palo correspondientes a este año, que cuentan con el patrocinio de la Obra Socio Cultural de la Caja de Jaén, contándose en esta edición con la novedad de un nuevo galardón denominado “Cucharas sin barreras”, con el que se pretende reconocer públicamente a aquellas personas que realizan una labor meritoria encaminada a la plena normalización social de quienes tienen una discapacidad física o psíquica. Este premio está patrocinado por Integrasur, Centro especial de empleo que tiene su sede en el parque empresarial El Guadiel de Guarromán.
La Orden de la Cuchara de Palo, como manifestó su presidente y maestre prior, José María Suárez Gallego, pretende con la instauración de este nuevo premio, “Cucharas sin barreras” que patrocina Integrasur, unir su voz, tan identificada con la defensa y la divulgación de los tradicionales valores de la Cultura del Olivo, a la de cuantos trabajan tan meritoriamente para que desaparezcan las barreras sociales, económicas y físicas que impiden una plena normalización de la vida cotidiana de quienes poseen una discapacidad.
En el aspecto gastronómico el responsable de la cocina del Restaurante La Mezquita, Salvador Agudo, con motivo de la conmemoración de las tres décadas que el restaurante lleva abierto, preparó un memorable menú en el que sobresalieron un sorprendente arroz con bogavante y unas excelentes manitas de cerdo deshuesadas en salda de boletus edulis, entre otros platos, en los que como ya es costumbre no faltó el excelente aceite de oliva virgen extra producido en tierras de Jaén. Crónica de Silverio Fernández.
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Miércoles, 04 de noviembre de 2009
Queremos felicitar a nuestro compañero de Orden, y buen amigo, Juan Gómez Martínez, por su reciente nombramiento como presidente de la Asociación Baezana de Industrias, Servicios y Comercio (ABISC) el día 15 de octubre de 2009 en el transcurso de una asamblea extraordinaria en la que se acordó la reforma de los estatutos y la elección del nuevo presidente. Juan Gómez obtuvo el respaldado de veintisiete de los veintiocho empresarios que se encontraban presentes en la asamblea.
El nuevo presidente es un conocido empresario de Baeza que cuenta con una amplia trayectoria profesional en la actividad comercial, quien después de su elección puso de manifiesto que su primer objetivo es integrar en la asociación al mayor número de sectores empresariales baezanos.
Desde aquí expresamos nuestros mejores deseos de éxito en la nueva responsabilidad de nuestro apreciado Juan Gómez, caballero de número de la Orden de la Cuchara de Palo, y uno de los más eficientes Comendadores de la Bodega, dados sus amplios conocimientos sobre los mejores vinos que hoy se elaboran en España y en el resto de Europa.
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Domingo, 13 de septiembre de 2009
Los miembros de la Cuchara de Palo junto al alcalde Cristóbal Relaño en el manantial de las famosas aguas de Marmolejo el sábado 12 de septiembre de 2009, fecha en la que esta villa fue proclamada "Sede del Agua" de la Orden.
La Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo, que tiene su sede fundacional en Guarromán, ha celebrado su capítulo número setenta y ocho en la villa de Marmolejo (Jaén) con motivo de haber sido designada esta población “Sede del Agua” de la Orden.En el salón de plenos de la villa marmolejeña su alcalde, Cristóbal Relaño Cachinero, después de ser investido Comendador de la Orden siguiendo el protocolo de imposición de la esclavina granate –que fue impuesta por el secretario escribano mayor Juan Mari Pérez Lázcano--, la cuchara de palo en el pecho –colocada por el decano de los caballeros de número Félix López Gallego--, la medalla corporativa –entregada por Francisco García Martínez primer teniente de alcalde de Guarromán y caballero de la Orden-- y el espaldarazo ritual dado con una espada réplica de la Tizona por el maestre de armas José María Rodríguez Sánchez, recibió del presidente maestre prior José María Suárez Gallego un cántaro de cristal labrado, con peana de plata, obra de joyería de casi medio metro de alto en el que va grabada la distinción de “Sede de Agua de la Orden de la Cuchara de Palo”, como reconocimiento a los méritos que tradicionalmente han vinculado a Marmolejo con la llamada Cultura del Agua a través de sus manantiales de agua minero medicinal y su histórico balneario, en el que tomaron las aguas personajes tan ilustres como el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, los autores teatrales hermanos Álvarez Quintero, el escritor Armando Palacio Valdés, el actor de cine Rodolfo Valentino y el genial Charles Chaplin, entre otros muchos.
En este acto también fue investido comendador el médico Antonio Lerma Domingo, vinculado a Marmolejo --es actualmente el director de su centro de salud, y director también del centro de salud de Andújar-- y a Guarromán, donde ejerció profesionalmente casi una década como único médico (1986-1995).
El alcalde Cristóbal Relaño expreso su agradecimiento por esta distinción para con su pueblo y prometió llevar a cabo la encomienda que se le encargó de promover y difundir la Cultura del Agua y su apreciado valor en una gastronomía saludable.
Los miembros de la Orden y el resto de los invitados al acto, acompañados y guiados por el propio alcalde, recién investido Comendador del Agua de la Cuchara de Palo, visitaron los manantiales de las famosas aguas de Marmolejo, las que degustaron recibiendo del propio alcalde las explicaciones sobre su historia y cualidades saludables.
Posteriormente tuvo lugar la comida del capítulo en el restaurante marmolejeño “El Rincón de Mario”, que ofreció un muy cuidado menú que fue reconocido por los miembros de la Orden con la entrega de un pergamino en el que expresan formalmente la promesa de volver a visitarlo, y que recogieron los propietario y regentes del establecimiento: Lucia Vicaría –que estuvo al frente de la cocina— y su esposo Mario Ortiz –que coordinó la sala y la puesta en escena del servicio-.
Menú degustado en El Rincón de Mario de Marmolejo (pdf)
Noticia en Diario IDEAL, edición digital
Noticia en Diario IDEAL, edición escrita
(Fotos realizadas por Silverio Fernández)
El alcalde Cristóbal Relaño recibe de manos del presidente maestre prior, José María Suárez Gallego, en el salón de plenos del ayuntamiento, el ánfora-cántaro de cristal labrado que acredita al municipio de Marmolejo como la "Sede del Agua" de la Orden de la Cuchara de Palo.
Cristobal Relaño es investido caballero comendador con el espaldarazo de ritual .
Antonio Lerma recibe el espaldarazo de ritual del maestre de armas y vicepresidente de la Orden, José María Rodríguez.
El alcalde Relaño agradeció la distinción que se le otorgaba a Marmolejo, al tiempo que comentó algunos aspectos históricos y algunas anecdotas de la tradicional vinculación que esta villa ha tenido con quienes la han visitado para tomar sus aguas.
Mario Ortiz y Lucía Vicaria, regentes del Restaurante El Rincón de Mario, oyen la lectura del pergamino que el presidente maestre prior en nombre de todos los miembros les entregó como reconocimiento a su buen hacer gastronómico.
Mario Ortiz y Lucía Vicaría posan junto a los miembros de la Orden de Cuchara de Palo después de recibir el pergamino en el que se hace constar lo satlisfechos que quedaron con la calidad del menú y del servicio recibido, prometiendo que volverán a comer en este establecimiento en el que se esmeraron notablemente en la preparación y desarrolo de este evento gastronómico.
Los asistentes a la comida del Capitulo 78º brindaron por los nuevos comendadores Relaño y Lerma, y por el agua de Marmolejo, protagonista del acto, en brindis pronunciados por los caballeros de la Orden Victoriano Hernández Garrido y Andrés Suárez López.
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Domingo, 06 de septiembre de 2009
Félix López Gallego
PREGÓN DEL XLV
CONCURSO NACIONAL DE TARANTAS
Linares, 19 agosto de 2009Dª Macarena García Palacios, Concejala de Cultura y Festejos del Excelentísimo Ayuntamiento de Linares, señoras y señores, amigos todos:
Acepté la petición que se me hizo para pregonar algo tan arraigado en nuestra ciudad como este Concurso Nacional de Tarantas y agradezco la confianza que la organización puso en mi persona, lo que hago extensivo a cuantos vieron en este presunto pregonero el conocimiento, méritos o dotes suficientes para desempeñar esta misión; y acepté, además de por el honor que representa, porque ello me obligaba a intentar analizar este arte, el de nuestro cante, desde el punto de vista histórico y antropológico, pues si el flamenco es de la tierra del sur, esta pequeña pero privilegiada porción que es Linares, es la tierra de la taranta, pues nació cuando el minero, desde el fondo de la mina, gritaba su desazón con palos de la mejor catadura, unos palos que algunos flamencólogos se resisten a llamar linarenses, aunque reconocen que nacieron al arrullo de sus minas, un palo que en este caso concreto tiene nombre y apellido. Por consiguiente, intentaré aportar algo nuevo en la confianza de no aburrirles ni defraudarles, y si así no fuera, ruego y agradeceré su indulgencia.
Félix López Gallego durante su pregón de la Taranta en el teatro Cervantes de Linares, junto a Macarena García Palacios, Concejala de Cultura y Festejos del Ayuntamiento linarense. (Foto de Alberto Olea Romero)
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